REFLEXION
En los últimos años del siglo XX se evidenció a nivel internacional un notable cambio en los estilos arquitectónicos que hasta entonces habían tenido gran auge desde la primera mitad de la centuria (tales como el racionalismo, el corporativo, high tech, etc.). El fenómeno se manifestó como una especie de transición de unos estilos arquitectónicos a otras concepciones nuevas encabezadas principalmente por el Posmodernismo que viene a omitir los cánones establecidos por el racionalismo dominante hasta entonces.
Este fenómeno repercute en la arquitectura nacional nicaragüense favorecido por el desarrollo de la globalización, pero sin perder su identidad por completo, ya que se mantienen las características esenciales de una arquitectura propia de nuestro país evidenciadas sobre todo en los edificios de carácter particular que contrastan con los modelos repetitivos de las construcciones comerciales o de otra índole que representan una especie de importación de estilos, considerados como internacionales.
La situación de la arquitectura en nuestro país está estrechamente relacionada con las tradiciones culturales, físicas y económicas de la nación. En el primer aspecto la influencia española durante las colonias fusionadas con las tradiciones indígenas moldearon poco a poco los paradigmas que posteriormente se expresarían en la arquitectura como identidad de una nueva raza mestiza. Estos paradigmas se encuentran expresados principalmente en la vivienda tradicional nicaragüense con techos de tejas, amplios patios internos y paredes de considerable altura. Esta tradición heredada hasta nuestros días en el inconsciente colectivo todavía influye en los diseños contemporáneos por representar una metáfora que vincula el presente con el pasado cultural nicaragüense.
Lo anterior se entiende mejor en palabras de Martín Juez: “El Objeto, en cualquier modo, entrañable o ajeno, adoptado o impuesto, siempre es singularizado: en su uso y significados se ejercen un modo personal, una experiencia, una historia particular de vida; en él (en cada uno de los objetos) nuestra percepción reconoce el reflejo de las creencias compartidas dentro de alguna de las comunidades a las que pertenecemos, y también de nuestra biografía”.[1]
“Los modos de calificar, definir y diseñar un objeto son restringidos y sesgados por creencias y ritos, mitos y prácticas, intuiciones y conocimientos sancionados, que ejercemos desde los escenarios de cada una de las diversas comunidades a las que pertenecemos”.[2]
Las características físicas del entorno tales como el clima y la geografía influyen en los diseños nacionales debiendo concebirse una propuesta que se adapte a las características de Nicaragua como país tropical. Es importante considerar de igual manera el factor económico y político social del país pues a partir del fin de la revolución sandinista se dio una apertura lenta pero constante hacia los modos internacionales de hacer arquitectura, lo cual no ha dado resultados evidentes como en otras naciones debido a la herencia de problemas económicos, políticos y sociales desde la segunda mitad del pasado siglo.
Es en este contexto donde se produce el diseño y construcción del nuevo edificio de la cancillería de la república concebido por el arquitecto Eduardo Chamorro Coronel. El diseño del edificio presenta características particulares de la arquitectura Moderna que evoluciona hacia el Posmodernismo donde se tratan de rescatar elementos renacentistas y de nuestra propia identidad como nicaragüenses para crear una síntesis que represente un producto que se identifique con el entorno que lo rodea, no solo físico sino también social y que destaque su carácter de edificio institucional.
ANÁLISIS
El arquitecto Chamorro Coronel, manteniendo su estilo e influencias, no es indiferente ante la evolución de la arquitectura y por lo tanto integra en su diseño de la cancillería, variedades de rasgos menores y otros mayores dentro de un sistema mixto pero ordenado, con el fin de rescatar la arquitectura colonial nicaragüense y la arquitectura europea renacentista con características clásicas que van en correspondencia con un concepto Posmodernista, que en ese momento se manifiesta a nivel internacional pero trasladándolo a la realidad física y social de Nicaragua.
Es importante señalar que aún siguiendo estos patrones de diseño, no se omite totalmente la corriente modernista que promovió estilos como el racionalismo, ya que la cancillería retoma aspectos de esta forma de arquitectura, evidentes especialmente al analizar la superficie y geometría de sus fachadas.
Es en este punto donde se descubre el verdadero valor aparentemente oculto de este edificio pues constituye una síntesis arquitectónica que busca perdurar en el tiempo. Y esto no sólo se limita al mero gusto estético del diseñador sino que también abarca el aspecto funcional y técnico-constructivo de la edificación para que por medio del ordenamiento óptimo, que busca el arquitecto, se logre la ideal conformación del sistema único que representa el valor real de la obra. Dentro de este sistema no se debe olvidar el valor social y comunicativo que tiene la arquitectura. Considerando estas normas se debe procurar crear edificios que correspondan a las verdaderas necesidades del pueblo y es lo que precisamente se busca con la cancillería: un edificio que ayude al desarrollo de nuestra sociedad por medio de las relaciones con otras culturas y que a la vez se identifique con la sociedad por medio de las metáforas presentes en el mismo.
Como toda obra creada por y para una cultura, se deben analizar los factores condicionantes a través de la historia y que permitieron la creación de determinado edificio con influencias de los períodos pasados y presentes estrechamente vinculado a la evolución del pensamiento y los fenómenos sociales que se han producido en el tiempo. Estos factores inciden directamente en la arquitectura, la cual se adapta a estas condiciones.
Al analizar detenidamente el edificio de la cancillería, se observa una serie de características, componentes y temas que se retoman de la arquitectura autóctona nacional así como de importaciones de otras formas posmodernistas influidas por la internacionalización de la arquitectura. En dicho estudio se puede observar que dentro de la aparente simpleza y sencillez de la obra se encuentran elementos particulares que abarcan algunos de los principales estilos arquitectónicos del siglo XX, los cuales se combinan con partes que tratan de rescatar el pasado de nuestra arquitectura y en menor medida el clasicismo. Esto es concebido por el arquitecto con el fin de convertir su obra en un edificio que exprese la identidad nicaragüense y que a la vez constituya una especie de lenguaje universal que destaque el carácter de importancia y poder que debe tener toda edificación institucional o del gobierno. El edificio se adapta muy bien a las características culturales de la sociedad e incluso aprovecha muy bien las condiciones del entorno, propiciando en su conjunto una excelente unidad y equilibrio a los que se les añade un buen comfort climático proporcionado por la integración del conjunto con la naturaleza.
Lo anterior evidencia que aún habiéndose construido en el postmodernismo, la cancillería presenta algunos patrones de la arquitectura organicista y que se suma a los rasgos racionalistas que también presenta la edificación. Esta combinación sencilla de estilos, agregados a las características coloniales y renacentistas también presentes, pueden constituir una especie de eclecticismo moderado que busca expresar una identidad nacional de la arquitectura con metáforas físicas y culturales de nuestra sociedad. Esto se logra por medio de una síntesis de sencillez funcionalidad y suficiente belleza otorgada por el correcto ordenamiento, disposición y equilibrio de los elementos correspondientes así como las abstracciones de la arquitectura popular nicaragüense.
Ahora bien al enfatizar de forma individual en los principales rasgos del edificio se pueden detallar los estilos que el arquitecto utiliza en su obra así como el propósito de su uso.
La nueva cancillería de la república es en sí un conjunto trabajado cuidadosamente para destacar sus rasgos principales sobre todo en lo que corresponde a sus fachadas, donde se observan en mayor medida las características eclécticas de la obra. En su ambiente interior es donde realmente predomina la sencillez y comodidad de la arquitectura tradicional nicaragüense pero recordando un poco los antiguos palacios renacentistas, expresado sobre todo por su bello y confortable patio interior y los pórticos que lo rodean, similar a los de las viejas casonas que aún hoy en día pueden visitarse en ciudades como Granada y León que representan nuestra identidad mestiza no solo en nuestra raza, sino también en la arquitectura. Dicho patio responde a las condiciones del clima nicaragüense permitiendo una regulación térmica por medio de una solución práctica.
En este diseño interno se presenta una metáfora cultural arraigada en la sociedad nicaragüense desde el período colonial. Esta se aprecia en la identificación y vínculo de los usuarios con las antiguas casas populares de patios centralizados. Al estar en esta área de la cancillería es inevitable la evocación de las mismas en cualquier usuario que se identifique como verdadero nicaragüense. Dicha metáfora cumple su propósito y el fin para el que la incluye en el diseño el arquitecto.
Al estudiar las fachadas del edificio, sobre salen las sobrias y esbeltas columnas continuas que conforman una especie de cortina semejante a los palacios europeos del renacimiento. Estos esbeltos elementos recuerdan uno de los rasgos principales de la famosa arquitectura Palladiana. Con esto se demuestra el retorno al pasado por parte de Chamorro Coronel, aunque lo hace de una manera sutil y moderada sin abusar de estos elementos y adaptándola de acuerdo al período histórico que se vivía en nuestro país al momento de la concepción del objeto (entiéndase el edificio). Lo anterior constituye un tipo de gusto por el historicismo, condicionándolo con la evolución de la arquitectura hacia el posmodernismo. La influencia Palladiana se nota además en la organización de la planta de la cancillería, donde se muestra el proceso de composición de la misma. Las relaciones distributivas y funcionales se basan en métodos constructivos, de sistemas de composición y de relaciones funcionales, que configuran tipos edilicios no sólo del pasado.
Las características de las columnas permite que el mismo transmita la sensación de un centro de poder, desde el cual se toman importantes decisiones para toda una sociedad, lo cual va en correspondencia con el carácter que se supone debe presentar la obra como tal.
Continuando con el análisis de la composición y geometría de las fachadas del conjunto en estudio, se observa de forma general la pureza de las formas componentes y la ausencia total de molduras estilizadas u ornamentos en el volumen por lo cual se podría considerar que el diseño de la edificación no abandona del todo uno de los principales conceptos de la arquitectura moderna racionalista que se opone a la arquitectura recargada y promueve la pureza, sencillez y funcionalidad de las construcciones.
Si tomamos en cuenta que el diseño de la cancillería se dio en una época inmediatamente posterior al gobierno revolucionario sandinista, en el cual no se evidenciaba mucho la influencia extranjera como en la actualidad, es lógico que el arquitecto recurriera a uno de los estilos que hasta hace algunas décadas había extendido sus patrones y dominios en el mundo capitalista de las grandes potencias de Europa, Norteamérica y algunos países de Asia.
Sin embargo el desarrollo de los códigos racionalistas utilizados por el arquitecto Chamorro Coronel en su diseño, no rompe totalmente con el sistema de diseño instaurado por siglos por el clasicismo. Además a pesar de la primacía de los factores humanos, de las relaciones funcionales estrictas del racionalismo, y de los objetivos sociales, existen prefiguraciones estéticas, que determinan la forma resultante, y es aquí donde entra en juego el rescate de los elementos pasados, por parte del arquitecto, para dotar al diseño de una estética sobria y armoniosa en la composición de su edificio.
Se puede considerar que el arquitecto utiliza aspectos fundamentales del modernismo aunque los códigos elaborados por proyectistas que pertenecen a la clase dominante, poseen una significación a nivel de la burguesía, pero en el edificio se usan tratando de evocar un ambiente popular reflejado en el diseño de los espacios y la construcción de metáforas culturales. En este aspecto se asumen los códigos racionalistas como un “estilo” moderno, y promueve una nueva sofisticación de las obras hasta entonces poco frecuente en nuestro país.
Quizás influyó sobremanera en la concepción del diseño del edificio, el error crítico y la deformación de la práctica arquitectónica del capitalismo, que convirtió la normativa racionalista en un recetario aplicado mecánicamente. Sin embargo el arquitecto no abandonó los antiguos códigos a diferencia de otros arquitectos que rompieron con las normas del pasado renacentista y clásico, al defenderse la arquitectura posmodernista con los modelos de la arquitectura tradicional propuesto por Robert Venturi.
Esta aparente contradicción en los conceptos de diseño de Chamorro Coronel es más bien una síntesis de dos períodos próximos entre sí como lo son el modernismo que rechaza el pasado y el posmodernismo que promueve la vuelta a lo clásico con una nueva interpretación aprovechando la evolución tecnológica e industrial de nuestros tiempos.
En el mismo volumen de la cancillería se pueden descifrar otros rasgos menores de la arquitectura moderna tales como el aparente brutalismo del edificio, el cual está construido predominantemente de hormigón armado semi expuesto al aire libre ya que el volumen en sí no presenta una capa de repello, sino que fue pintado sobre el mismo concreto. El hormigón al descubierto es una de las características del brutalismo y en la cancillería se observa en cierta manera este aspecto.
Considerando todo lo expuesto, el estudio de la composición del conjunto permite determinar que en general, sin detenerse en el análisis individual de los componentes de las fachadas, la edificación pertenece a la arquitectura posmodernista de nuestro país con algunos rasgos todavía del pasado modernista.
Las características de simetría y equilibrio volumétrico destacan el carácter diplomático del conjunto y nos recuerda su importancia, sin confundirlo con otro diseño que no pertenezca a la tipología de edificio institucional.
El arquitecto Utiliza pues una serie de rasgos y elementos de la arquitectura moderna, posmoderna, colonial y renacentista; fusionando estilos diversos para codificar el mensaje de importancia y centro de poder social que posee el edificio y que puede ser decodificado por medio de la semiótica o las metáforas presentes. Esta mezcla de estilos no produce un diseño caótico o pobre ya que todos son dosificados en la medida adecuada para que el volumen no pierda su valor estético y social.
En el retorno al pasado que Chamorro Coronel utiliza en su obra se destacan además del renacentista, pero en menor medida, características medievales y griegas, sobre todo en lo concerniente a las normativas de ordenamiento y disposición del volumen.
Así pues se considera la influencia renacentista en especial por la disposición y distribución de los espacios interiores en torno al amplio y elegante patio central. Se observa además que la integración con el medio circundante requiere la presencia de un espejo de agua que rodea a todo el volumen para producir el confort necesario en los ambientes internos del edificio.
Es en este punto donde se produce la relación con las construcciones medievales, en especial con los castillos de estilo románico que predominaron en esa época. El espejo de agua de la cancillería viene a constituir una especie de analogía con los característicos fosos de los castillos mencionados. Tal característica es usada con maestría para adaptarla a nuestro tiempo manteniendo la identidad nicaragüense del edificio.
PROPUESTA
Todos los factores anteriores han sido fusionados teniendo como base principal reguladora, las características de nuestra arquitectura colonial, dentro de la cual se puede afirmar, han sido integrados los rasgos de los estilos y elementos históricos que se han mencionado. Es importante señalar que es el estilo colonial el que más se evidencia dentro del sistema del edificio estudiado porque resume toda una historia de influencias que los conquistadores españoles trajeron a nuestras tierras así como las tradiciones propias de nuestro pueblo.
Anteriormente se mencionó que basta con recorrer el interior del volumen para darnos cuenta que existe una estrecha semejanza con las residencias coloniales de nuestro país, expresada especialmente con la existencia del mencionado jardín central, ésta característica de diseño consideramos que constituye un aporte para la arquitectura nicaragüense aun en la actualidad ya que permite reafirmar la identidad de nuestros diseños adaptándolos con algunos conceptos internacionales y además funciona como solución a problemas comunes de ventilación y confort. Sin embargo el retomar esto como aporte no significa que la arquitectura nicaragüense deba estancarse en pensamientos antiguos. Se deben utilizar estos aportes en conjunto con la evolución del pensamiento arquitectónico aceptando otras geometrías con una estética intelectual y manteniendo las metáforas que identifican nuestra cultura, tal como se aplica el pensamiento complejo de Morin en la arquitectura.
Para un mejor desarrollo de la arquitectura nicaragüense en el futuro, consideramos que no es necesario retomar aspectos rígidos del modernismo ni el posmodernismo como por ejemplo lo constituyen las fachadas de la cancillería, regidas por paradigmas estrictos del racionalismo en conjunto con aspectos posmodernistas como las columnas externas y el concepto de palacio renacentista.
Esto no quiere decir que se está contradiciendo lo de la influencia del palacio renacentista y la arquitectura Palladiana ya que como es bien sabido, la arquitectura colonial conocida no es un estilo original, sino que es consecuencia de una variedad de estilos y movimientos que se dieron durante la conquista y el renacimiento en Europa, tales como el Barroco por citar un ejemplo los cuales se fisionaron con la idiosincrasia de nuestros ancestros indígenas.
El diseñador lo que hace dentro del período posmodernista nicaragüense es retomar nuestra tradicional arquitectura introduciendo características clásicas y del racionalismo, aprovechando todos los recursos que otorga el desarrollo de la industria constructiva de nuestra época. Luego se puede decir que el resultado de este trabajo conceptual por parte del arquitecto produce una auténtica arquitectura nicaragüense enmarcada en el edificio de la cancillería y que sirve en buena medida como modelo para futuras propuestas.
Bibliografía
Autores Varios. Enciclopedia Encarta. Microsoft Corporation. Estados Unidos, 1993-2006.
Juez Fernando Martín. Contribuciones para una Antropología del Diseño. Gedisa Editorial. Barcelona, abril 2002.
Avilés Jimmy, López Fernando. Granada: Historia y Arquitectura. Multiformes, R.L. Managua, enero 1998.
Instituto Nicaragüense de Fomento Municipal.
Página Web Ministerio de Relaciones exteriores.
[1] Martín Juez, Contribuciones para una Antropología del Diseño, página 14.
[2] Ibid pag. 63.
6 comentarios:
Estimados, tengo que revisarlo mas despacio pero, a primera vista parece bastante bien.
En realidad la cultura de los nicaragüenses está muy arraigada a la influencia española que de manera combinada y adaptada al clima de Nicaragua.
A mi parecer esta es una demostración de que podemos hacer una arquitectura allegada a su tiempo sin perder la influencia o nuestras raíces, en nuestro caso mayormente es mestiza.
Los nicaraguenses tenemos un gran influencia de la arquitectura española solo que adaptada a nuestro clima.
Esta edificación es una demostración de que podemos hacer arquitectura de nuestros tiempos, sin perder la influencia de nuestras raíces. Y no precisamente de manera melancólica llevando a fondo la expresión misma de la influencia clásica y con materiales de construcción modernos.
Es importante recordar la identidad cultural de un pueblo para disenar edificios que correspondan y sean unicos para esa sociedad.
Me gustaria saber mas sobre edificios con influencia renacentistas en nicaragua,eplicitamente edificios neorrenacentistas
Cierto que la cultura de los Nicaragüense esta arraigada a la influencia española, pero antes de la colonia existían muchas civilizaciones muy ricas culturalmente, formas, colores, de las cuales se ha estudiado muy poco, es una misión y reto de los arquitectos Nicaragüenses seguir en la búsqueda de espacios y arquitectura utilizada siempre adaptada a nuestro clima único en la región y las características geográficas interesantes que tenemos. Recordemos que somos un país naciente en todos los sentidos, en las artes y arquitectura.
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